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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Una bruja está borrando la ciudad

Me cuesta recomendar los libros de mis amigos porque siempre temo que, quien lo lea o lo oiga, pueda pensar que lo hago movida por la amistad más que por la calidad del libro. Me ocurre también con los textos que elijo para mis cursos, pero tampoco es justo que los deje pasar precisamente por ese temor.

Este sábado, 28 de septiembre, a las 12 del mediodía, mi amiga Raquel Míguez presenta su libro Una bruja está borrando la ciudad, de la editorial Dylar, en Liberespacio, una librería infantil de la que me he enamorado.

Las historias de brujas siempre me han encantado, sobre todo cuando esas brujas viven entre nosotros y dejan en las manos de un chaval muy imaginativo la salvación del mundo. Todos necesitamos superhéroes, nuestros niños también, y a veces esos héroes no llevan capa y aunque se hagan llamar Peter Parker y sueñen con librarse de la pandilla de matones que los acosan en el colegio, son niños normales, como cualquiera de nuestros lectores. Me encantan los libros que permi…

Babette Cole y las sartenes inteligentes

El primer libro que leí de Babette Cole fue Mamá puso un huevo y me enamoré. Unos niños, asustados ante las tonterías que contestan sus padres cuando les preguntan de dónde vienen los niños, deciden explicarles la verdad, pizarra en mano. Una vez superado el complejo que nos obliga a mentir a los niños, a tratarlos como si fueran tontos, hacían falta libros que nos ridiculizaran un poco a los adultos. Más que nada, para que no caigamos otra vez en lo mismo y para que, si nos preguntan de dónde vienen los niños, lo pensemos dos veces antes de contestar que vienen de París, que los trae la cigüeña o que los hemos cocinado en el horno con mucho amor. Especialmente recomendable la página central doble, casi un Kamasutra inocente e infantil delicioso.

Después cayó en mis manos Mamá no me contó y tengo que reconocer que pasé un rato divertidísimo descubriendo los secretos que los niños querrían descubrir, según criterio de la autora.

Pero siempre que he hablado de Babette Cole con otros l…

Bajo la misma estrella

Cuando mi amiga Ana me recomendó Bajo la misma estrella, de John Green, y me contó de qué iba, no quise decirle que no la iba a leer, porque me pareció una grosería, pero me escabullí como pude sin comprometerme a cambiar impresiones más adelante. Una historia de chicos con cáncer no es mi idea de una buena historia. Sé que hay una serie en televisión con ese argumento que ha enganchado a mis hijos y a sus amigos, pero solo con ver las imágenes de los anuncios en los que un montón de chicos sin pelo ríen al borde del mar me enfado. No quiero que nadie me cuente lo maravillosa que puede ser la vida a pesar del cáncer. Así de idiota y categórica soy a veces.

Pero después pensé que Ana sabe mucho de libros. Y que sabe mucho de mí y de los libros que me gusta leer, así que, aprovechando que estaba en un momento de optimismo increíble, leí la primera página del libro, la nota del autor:
Más que escribir una nota del autor, quisiera recordar algo referente a las páginas que siguen: este l…

Metaescritura en LIJ

Tal vez porque soy profesora de escritura, me encantan los libros de ficción que dejan caer consejos sobre cómo escribir libros de ficción y estoy agradecida a sus autores.

Me fijé en estos consejos leyendo Donde los árboles cantan, de Laura Gallego, novela que por cierto os recomiendo. La protagonista a veces adivina lo que va a pasar o el orden en el que los acontecimientos van a sucederse porque lo ha oído en los cuentos desde que era muy pequeña:

Los comensales no pudieron reprimir exclamaciones de sorpresa. Viana, en cambio, había anticipado aquel desenlace. Su madre le había relatado muchos cuentos populares cuando era niña, y en algunos de ellos los seres mágicos se presentaban ante el héroe bajo apariencia humilde para probar la bondad de su corazón. «Ahora le ofrecerá un premio por su compasión», se dijo.
Pero no solo se trata de saber qué va a pasar. Llega incluso a reflexionar sobre la verosimilitud en los cuentos:

Viana se estremeció. Sabía, por las veces que lo había vist…

Libros, adolescencia y decisiones

He tenido unos días de vacaciones y he aprovechado para leer al menos una docena de libros destinados a adolescentes y escritos por autores españoles. Unos me han gustado más, otros menos, pero casi todos me han dejado la sensación de que me hubiera gustado tener algo así en las manos a mis dieciséis años.

Durante muchos años, la literatura infantil ha sido un vehículo adoctrinante, una forma de mostrar a los lectores las consecuencias, siempre negativas, de tomar decisiones diferentes a las que la sociedad del momento marcara como acertadas. Si no te portas bien, te crecerán orejas de burro; si mientes, te crecerá la nariz… Poca literatura juvenil había, pero la mayoría también apuntaba en esta dirección. No teníamos en España, o yo no lo conocía, un Holden Caulfield. Hace cosa de un año me encontré con la novela , de Charles Benoit, que aparte de tener un narrador estupendo, muestra que cada decisión tiene consecuencias, pero en ningún caso juzga o alecciona, solo lo constata. Un…