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Mostrando entradas de febrero, 2014

Ojos azules en Kabul

Hablar de Ojos azules en Kabul , de Anabel Botella, es hablar de dos novelas. No de una con dos partes, no. Dos novelas diferentes que comparten protagonista, pero ni siquiera son una continuación de la otra, tal como entendemos las series, porque el tono, el tratamiento del tema, los secundarios… todos los elementos que componen los dos libros son diferentes. Es solo que las han encuadernado juntas.

Si hubiera leído la segunda sin conocer la primera diría que es buena, una novela de juvenil bastante digna, con los temas, tópicos y personajes que se repiten en las historias que más demandan los lectores en la actualidad. Pero no pasaría de ahí, que no es poco. El problema es que sí he leído la primera y me da rabia que la segunda no esté a la misma altura. La parte que cuenta la vida de Saira de pequeña, en Kabul, es magistral. ¿Qué ocurre si eres niña, rubia y con ojos azules, en Kabul? Que tu vida es un infierno. Esta novela duele, revuelve las tripas y te deja horas pensando cada …

Billie, de Anna Gavalda

Dudaba si traer este libro aquí, a un blog de literatura infantil y juvenil. Mil millones de veces, como poco, me han oído mis alumnos decir que un protagonista infantil no equivale a una historia infantil y que pasa lo mismo con los adolescentes. Pero es que la historia de Billie y Franck reivindica a los adolescentes que no escriben frases románticas en los puentes, que no regalan rosas, que no se besan con una puesta de sol a las espaldas. Y que, aún así, luchan por ser felices. La historia de Billie y Franck nos cuenta que la vida a los quince años puede ser un asco y que la mayoría de las veces no hay una escena romántica que lo arregle todo y aun así hay que seguir viviendo. Sí, definitivamente creo que muchos adolescentes apreciarán esta novela.

No me gusta que un libro lleve por título un nombre propio, porque no me dice nada. Pero después de leerlo sé que no había otro posible. Como Matilda, de Roald Dahl, porque su protagonista lo es todo. Cuenta sus acciones, sus decisiones…

Mi verano pirata

La primera vez que leíLa isla del tesorono tendría más de doce años. Era verano y las tardes se hacían eternas así que hurgué por la biblioteca de mi padre hasta que di con un título interesante. Era un libro pequeño, de papel fino y dibujos a una tinta. Me enganché a aquel libro y pasé el mes de agosto oteando el horizonte sobre el mar por si veía llegar un barco con la bandera negra izada. Lo leí varias veces en un mes, aprovechando cualquier luz, cualquier hueco en una agenda plagada de ellos, en siestas que odiaba fingir o noches de poco sueño. Aquel mismo mes de agosto pusieron en televisión un par de películas de Errol Flint y las vi sin pestañear. Decidí, en definitiva, que quería ser pirata. No me convencía el papel de damisela salvada de los corsarios ni el de buen chico que resuelve todala aventura. Queríavestir pantalones rotos, llevar espada, tener mi propio barco –que podía ser goleta, navío, velero, izar velamen o jarcias y mil palabras más que yo desconocía pero olían s…