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Mostrando entradas de agosto, 2014

Mi madre cabe en un dedal

Las metáforas son como esas chapas que se llevaban tanto cuando yo era pequeña. Te cuelgas una y queda muy bien, pones otras dos y el conjunto es llamativo, único. La cuarta ya empieza a recargar y con la sexta hasta suena cuando vas andando. Y sigues y sigues, porque todas te gustan y no quieres renunciar a ninguna, así que llega un momento en que a ti no se te ve, solo hay chapas y encima pesan tanto que no puedes ni andar. Pero siempre había alguien en el instituto capaz de colgarse todas las chapas del mundo y aun así estar estupendo. Sería la forma de combinarlas, los huecos entre ellas o la sonrisa de quien la llevaba, vete a saber. Mi madre cabe en un dedal, de Victoria Pérez Escrivá es ese chico guapo al que las chapas le sientan bien, aunque lleve un millón.

La madre de Claudia es tan pequeña que cabe en un dedal. Pero además es una artista que crea cosas, personas y todo lo que le apetece crear. Crea un papá nuevo y cuando se da cuenta del problema que supone tener a los do…