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Mostrando entradas de mayo, 2017

A pecho descubierto

Cada año, el libro de alumnos de la Escuela de Escritores lo prologa un profesor diferente. Este año el honor ha sido mío y me apetece compartirlo.

A pecho descubierto

Hay escritores de brújula y escritores de mapa. Eso dicen. También los hay de GPS, de miguitas dejadas en un bosque, intérpretes de señales de humo, de sueños, de posos de té y marcas de pintalabios en el borde de una taza. Buscadores de formas en las nubes. Hay tantos tipos de escritor como escritores, porque cada uno de los que nos dedicamos a esta búsqueda de la palabra precisa inventamos nuestra manera de hacerlo invirtiendo horas, energía y más entusiasmo del que cabe entre la piel y los huesos.
La escritura es aprendizaje, es prueba y error, es darse cabezazos contra el teclado unas veces y bailar en pijama en el salón, a media noche, cuando las palabras suenan exactamente como queríamos que sonaran, otras. Todos los autores de este libro lo saben, porque todos y cada uno de ellos son escritores. Escritor es el que e…

Contar sílabas

Esta semana me he encontrado, por casualidad, con la imagen de la fotografía. Después, casi por casualidad o por una cadena de respuestas, me han enviado la misma imagen, pero en español. Y sí, me gusta. Me encanta. El ritmo es importante (importantísimo) en la prosa y cuantas más veces y de más formas diferentes nos lo digan, mejor. Pero me he pasado el fin de semana pensando que hay algo que no me convence y después de largas noches de insomnio (o de pensarlo un ratito) he llegado a la conclusión de que los hispanoparlantes y los angloparlantes no solo nos diferenciamos en el color del pelo.
Puede que caigan sobre mí cien mil expertos en ritmo (o cualquiera que sepa un poco más que yo, que es fácil) y todo el gremio de traductores, pero el español, en mi oído, marca el ritmo por el número de sílabas más que por el número de palabras.
Nos gustan los octosílabos. Tal vez sea por los romances, tal vez por las serranillas. O porque al pensar cantamos, vaya usted a saber por qué, el c…